sábado, 18 de junio de 2011

Corte de pelo

Hace muchos años, más de treinta, mamá comentó a la abuela que iba un poco retrasada con los vestidos que nos estaba haciendo para estrenar el último domingo de junio, día en el que se celebraba la fiesta de San Pedro en el pueblo. A demás, como todos los años, íbamos a tener invitados y tenía mucho trabajo. Violeta enseguida le dijo a mamá que no se preocupase, que ella cuidaría de Victoria y que no la iban a molestar.
Mamá estaba contenta y tranquila, ¡no sabía la que se le avecinaba!
Violeta sabía que la fiesta era un día especial y que todo el mundo ponía sus mejores galas, ¡hasta Aurora y la Tía  Soledad pintaban los labios para ir a la procesión!, pensó que sería bueno que nosotras también nos acicalásemos para estar muy guapas y ya que mamá estaba tan ocupada ella se iba a encargar de “embellecernos”.
No tenía muy claro por dónde empezar, así que nos metimos en el baño y comenzó la función: lo primero era que Victoria se quitase el vestido para no mojarlo, luego era necesario hacerse con unas tijeras para cortar las uñas, después hizo falta una silla para colocar a la clienta del salón de belleza, que no era otra que la presumida de Victoria (en cuanto oyó que la iban a poner guapa hizo todo lo que su hermana le pidió y se sometió a la tortura encantada), y por último coger una toallas del armario y traer unos cojines para subirse en el taburete y estar más alta.
La cosa comenzó bien: -a ver, cariño, que te voy a lavar las manitas para que estés muy limpia. Y las manitas que le daba Victoria para que se las lavase.- a ver, mi amor,  que te voy  a cortar las uñitas para que estés muy guapa. Y las uñitas que se dejaba Victoria cortar para estar muy guapa.- a ver, mi vida, que tienes el pelo enredado y te lo voy a desenredar para que te parezcas a Karina buscando en el baúl de los recuerdos. Y Victoria, la fan número uno de Karina, se dejaba hacer: ni un solo quejido, ni un solo gesto de dolor…- y ahora, cielo mío te voy a recortar un poco las puntas para que estés más guapa. Palabras mágicas, decirle a Victoria que iba a estar más guapa era asegurarse el absoluto silencio…
Y comenzó la tragedia: un poco por aquí, un poco por allá, esto que sobra, esto que no me gusta, ahora está torcido, esto que tiene arreglo…y esto que ya no lo tiene.
-no, nena, no te mires al espejo todavía
-pero estoy cansada Viole, déjame ver lo guapa que estoy.
-no, que sea una sorpresa (y ¿cómo salgo yo de esta?, estoy sudando), espera un poco
-Viole ¿estoy guapa?
-sí, muy guapo
-guapa Viole, guapa, que soy una nena.
-bueno, es que ahora se lleva el pelo corto, como los niños
-Viole yo no quiero pelo corto, yo quiero como Karina
-espera un poco y ya verás que bien te peino, además Karina ya no está de moda
-pero a mí me gusta, déjame verme…MAMÁ, MAMÁ…
¿Qué os pasa?, ahora ya casi estoy terminando, como os portasteis tan bien la güelita me pudo ayudar y ya tengo los vestidos casi acabados.
-Mami, es que Victoria tenía el pelo muy enredado y se lo desenredé.
-claro, y por eso está llorando, es que hay que tener mucho cuidado, Violeta, que tiene el pelo muy rizado y muy fino y le haces daño. Vito, ven aquí, no llores.
-Mami, es que ahora ya no se le enreda.
-¿qué dices? ¡Que hicisteis!, dímelo YA!
-verás mami, como la semana que viene va  ser la fiesta y tenías mucho trabajo…pues yo hice de peluquera y peiné  a la nena para que estuviese guapa y le hice un  corte de pelo “cómodo”. Está muy… “guapo”.
-¿guapo? Estás diciendo tonterías. Victoria, ven aquí y que te vea.
-Ay  mami, que Viole no me dejó como Karina, que ahora tengo poco pelo.
-bueno, esto no tiene arreglo, mañana a la peluquería y NUNCA MAS me voy a fiar de vosotras. Vaya par de dos: una queriendo ayudar y la otra queriendo presumir…ahora mismo a limpiar el baño y a no dejar ni un pelo en el suelo
- mami ¿y ahora cuando me crezca el pelo será como el de Karina?
Hoy nos reímos recordando aquel día, pero Victoria lloró por su melena días. Y mamá, aunque al principio se asustó, agradeció el corte de pelo porque así no tenía que luchar con los rizos indomables de la pequeña.
Con los años nos convertimos en peluqueras aficionadas  y en alguna ocasión nos alisamos el pelo una a la otra, nos dimos color o nos hicimos sofisticados recogidos, pero NUNCA MAS volvimos a acercar las tijeras a nuestras cabezas.
El recuerdo de de esta historia nos hizo preparar estas imágenes con las toallas de hilo bordadas como las que mamá siempre tenía en el baño, con el vestido de organza bordada parecido al que en aquel año estrenó Victoria, con los cojines iguales a los que usó Violeta para improvisar su andamio, y con el cariño con el que os las dedicamos.
Agradecimientos:
A mamá por entendernos y dejarnos con vida después de aquel día.
A Carlos por ser el más crítico con nuestros trabajos y encontrar siempre algún defecto que intentamos corregir.
A vosotr@s por alentarnos a seguir y hacernos buscar en nuestro “baúl de los recuerdos” estas historias infantiles y de adolescentes que si no se perdería.  Gracias de corazón.







lunes, 28 de marzo de 2011

Vacaciones en "Puerto de Vega"

En al año 1974 fuimos a pasar unos días a Puerto de Vega, un pueblo marinero del occidente asturiano, con una familia amiga de nuestros padres.
La casa era muy grande, de tres plantas, y tenía un frondoso jardín donde hacíamos unas estupendas barbacoas.  El olor a salitre y flores inundaba el pueblo, era (y sigue siendo) una maravilla ver atardecer en el puerto, comer bocarte en las cantinas y pasar el día descubriendo rincones a cada cual más sorprendentes.
Aquellos días nos juntamos seis niños en la casa, todos entre siete y doce años, con muchas ganas de jugar y pasarlo bien. Jugábamos  a todo lo imaginable: a indios y vaqueros, a las canicas, a los cromos de la palma,  a ser actores, al escondite, al “pilla-pilla”… vivíamos la alegría de la infancia y por las  noches usábamos un “cinexin” para visionar una y mil veces las mismas películas de dibujos animados en un salón enorme que era la habitación de juegos.
Nel era un niño del pueblo, encantador y afectuoso, siempre con alguna travesura que hacer y algo nuevo que enseñarnos, disfrutábamos mucho con él.  Su padre era marinero y se pasaba mucho tiempo en el mar, vivía con su madre y su abuela y siempre estaba inventando cosas. Alguna vez tuvo problemas por culpa de sus experimentos, quería hacer un pegamento que fuese eficaz, muy potente y rápido, (preámbulo del loctite), así que mezcló los ingredientes que consideró le iban a servir y a los dos minutos de revolver en aquella cacerola oxidada que había encontrado, la mezcla explotó quemándole la mano. En otra ocasión decidió hacer una bomba fétida “irrespirable y casera” con la que casi se asfixia…era un peligro,  pero supo canalizar su vocación y, como llegó vivo a la edad adulta, logró una plaza de químico en un laboratorio. Hoy es un hombre felizmente casado y con dos hijos que, para su intranquilidad, salieron tan ingeniosos como él.
Una tarde Nel nos invitó a merendar a su casa y allí fuimos todos ilusionados, la mamá de Nel era una mujer muy guapa, exuberante y risueña que disfrutaba viendo a tantos niños alrededor suyo, la comparábamos con Sofía Loren, ¡qué guapa era!, y sobre todo ¡qué buena!, nada le molestaba, decía que la casa era para vivir y disfrutar, así que Nel podía hacer sus experimentos en la cocina o en el baño y luego analizaban juntos porque podían haber fallado.
Pero lo que recordamos de aquella tarde es la habitación de Nel, era tan diferente a todas las que habíamos visto hasta entonces, que se quedó grabada en nuestra retina. El armario era una alacena vieja, repintada en rojo, blanco y azul (los colores de los marineros  según Nel) y la cama tenía por cabecero una tabla pintada a rallas con los mismos colores. Lo más llamativo es que ni siquiera  estaba bien pintada, era todo a libre albedrío, tan diferente y asombroso como su propietario. La pared imitaba el mar que a Nel tanto le gustaba.
Hoy, muchos años más tarde, seguimos pensando en la suerte que tuvimos de compartir aquellos días con nuestro nuevo amigo. Algunas veces nos seguimos juntando, aunque es muy difícil que todos, y Nel forma parte de la cuadrilla, lo único que ahora en vez de siete somos veinte.
Esta habitación en miniatura se ajusta al recuerdo de aquella que tanto nos impactó, mal pintada y realmente fuerte…esperamos que la podáis ver  con los ojos de niña que la recuerda.


Un abrazo a todos los que nos hacéis sentir que merece la pena compartir nuestros recuerdos.

jueves, 24 de marzo de 2011

Cuadro para el Salón

17 de enero
El Dr. Karl Landsteiner se encuentra en Londres invitado a un congreso de médicos patólogos, está alojado en el hotel donde trabaja Oliver y éste no tuvo mejor idea que hablarle de mí. No sé qué le contó pero accedió a darme una entrevista y, aunque no soy experta en el tema, me preparé para interrogarle. La experiencia fue muy gratificante, el doctor austriaco está volcado en el estudio de la sangre humana, descubrió tres grupos de sangre a los que denominó A, B y O; y de eso vino a conferenciar a Londres.
Almorzamos juntos en el restaurante del hotel y la charla se hizo tan amena que quedamos mañana para pulir la entrevista y tomar un té. Es un hombre encantador.
Hoy Nívea está muy contenta, recibió carta de su hijo y dice que vendrá en unos días a visitarla, hace ya tres años desde que se fue a Chile para hacerse cargo de la hacienda y Nívea le echa mucho de menos.  Cree que viene para comunicarle que se casa, así que Nívea no podrá negarse por más tiempo a volver a su país.
Estoy emocionada.
19 de enero
Ayer fue un día intenso, la entrevista salió genial y Mr. Dobson, que se encontraba en Londres, dijo que estaba muy orgulloso de mí.
Mamá vino a visitarme, está preocupada por la abuela, parece que está adelgazando mucho y no tiene apetito. En cuanto pueda iré a verla.
Nívea nos contó su dolor, después del terremoto que asoló la zona costera de Chile en 1887 y destruyó parte de los viñedos que ella había heredado de sus padres, su marido enfermó. Decidieron venir a Londres pues les hablaron de un doctor que podría ayudarles. Dejó la hacienda en manos de un capataz de confianza y se trasladó en barco con su marido y su hijo hacia la vieja Europa con la esperanza de que la muerte segura que esperaba a Esteban en Chile no se atreviese a seguirles. Un año de experimentos y Esteban se abandonó a la muerte ante el dolor que sufría. Esteban hijo estudió en los mejores colegios y se licenció en Economía y Derecho, decidiendo volver al país que tanto añoraba. Su madre que acababa de ser nombrada jefa de personal del periódico no quiso volver para hacerse cargo de la parte doméstica de la hacienda, dice que si fueron capaces de defenderse sin ella quince  años bien lo pueden seguir haciendo. Su vida sin Esteban no tiene sentido en Chile.
21 de enero
Hace mucho frío.
Hoy Carmen nos hizo visitar la exposición de artistas jóvenes que está en la galería frente al periódico. Paula del Valle expone una menina muy moderna que nos encantó.
Fuimos a cenar con Oliver, era su día libre, y nos divertimos con sus anécdotas. Es increíble. Está enamorado, profundamente enamorado dice él, pero no sabe ni el nombre de su amor,  únicamente cómo tiene de dulce la mirada. Se ve que Cupido lanzó con fuerza su flecha.
24 de enero
Después de cenar nos sentamos en el viejo sofá y Carmen propuso decorar el salón, tiene un montón de ideas, pero todas giran en torno a la menina del cuadro…no es persuasiva ni nada. Mañana irá a comprarla.
26 de enero
Hay un congreso en Edimburgo de ingenieros forestales y he de estar allí en quince días. Estoy arreglando el viaje, mi primera misión como experta en medio ambiente. Espero estar a la altura de las circunstancias.
30 de enero
Nueva carta de Esteban, llegará en dos meses, nunca vi tan contenta a Nívea, le confirma la boda para dentro de seis meses. Quiere que Carmen y yo la acompañemos.
31 de enero
Este mes me pasó tan rápido que no me lo creo. Papá vino y me dice que la abuela está mejor. Roy formó un grupo de teatro en el colegio con algunos compañeros, me acuerdo tanto de ellos…mamá hizo un bizcocho enorme para nosotras.
Ya tenemos la menina en casa, ahora sólo falta redecorar el salón. Carmen es un torbellino: trajo telas para que eligiésemos el tapizado del sofá y está pensando en cómo pintar las paredes. Quiere que vayamos en Semana Santa a España.
Mi vida ahora es tan distinta a la de hace unos meses que parece estoy viviendo una ilusión, tengo miedo que sólo sea un sueño.

Agradecimientos
A Itas por hacer un gorro a Karen que tanto la favorece y a nosotras nos encanta.
A Paula del Valle por el cuadro de la Menina que nos hizo para el salón atendiendo a nuestros deseos.
A nuestros seguidores en el blog que con vuestras visitas hacéis que Karen tenga vida. Muchas gracias.





viernes, 18 de marzo de 2011

Los Bolsos

La temporada estival se iniciaba el día 19 de marzo, día de San José. Toda la familia nos reuníamos en la playa, si hacía mal tiempo (cosa más que probable en Asturias) entonces la comida era en un merendero y ese día se decidían los planes para el verano. Días de playa, monte, visita obligada a Covadonga y los lagos, subida a “Villapará” y el Angliru, y la gran excursión: dos días con pernocta en algún hotel, hostal o pensión dependiendo del sitio y el presupuesto.
Éramos un montón, abuelas, niños… como la troupe del circo. Íbamos los cuatro, la abuela, la tía y alguna amiga, la tía Leo  con el tío y nuestro primo, Mary y su familia (otros cinco), Alicia y los suyos (cinco mas), Inés con sus niñas…
Montar el tenderete para pasar el día era un trabajo laborioso, mesas, sillas, bolsas nevera que hacían de asientos, hamacas, sombrillas, toallas, flotadores…pero se hacía con gracia, los primeros días costaba un poco pero al llegar septiembre ya éramos profesionales del domingueo.
¿Sabéis lo que son cinco mujeres llevando comida para treinta personas como si de ellas dependiese la nutrición semanal de todos? Empanadas de carne, bonito, chorizo, tortilla de patata, tortilla de patata con chorizo, filetes empanados, carne guisada, ensaladilla rusa, chorizo, jamón, salchichón, aceitunas, patatitas….sólo ver tanta comida te producía indigestión. Además había que probar de todo porque  ellas estaban convencidas que todo estaba buenísimo y lo que tenían claro es que no llevaban nada de vuelta a casa.
Total que entre preparar el chiringuito y comer se nos iba más de medio día.
Pero lo divertido venía después cuando los hombres iban a pasear para “bajar la comida” (no les quedaba más remedio porque luego venía el segundo asalto que era la merienda) y las mujeres sacaban sus labores: -mira Tina, aprendí a hacer unas vainicas nuevas- -ah, pues aquí tengo un trapo para que me enseñes- -yo estoy haciendo un gorro a juego con el jersey para el bebe que va a tener Susana- - Ay; Que guapísimo--¿cuando sale de cuentas?  (Por lo que se ve para tener un niño había que hacer cuentas y salirse…). Las niñas observábamos aquel  guirigay de trapos, hilos, lanas y conversaciones cruzadas que se solapaban unas a otras. Algunas veces hacíamos castillos de arena, otras paseábamos contándonos nuestras confidencias, en otras ocasiones escuchábamos música y bailábamos…
Un verano de mediados de los 70 Violeta aprendió a hacer bolsos de macramé y se pasó al grupo de las mujeres, ella ya tenía alguna labor que hacer. Hizo un montón de bolsos de todos los tamaños y colores, unos de cuerda y otros de algodón, más clásicos y mas informales, todas teníamos un bolsito hecho por ella, y hasta tuvo algún encargo.
Hoy, muchos años más tarde recordando aquellos veranos se decidió a hacer de nuevo bolsos, pero en este caso para las muñecas, pequeños, muy pequeños, miniaturas. Son preciosos. Os mostramos algunos.



lunes, 14 de marzo de 2011

La Habitación de Karen

15 de diciembre
La llegada al baile me provocó un fuerte impacto y no precisamente por el lujo que allí había, si no porque al llegar me encontré con la única persona a la que pensaba no iba a querer ver nunca más: Paul, estaba impecable con su esmoquin y su máscara, como un adonis griego. Nada mas verme me mostró su mejor sonrisa y se acercó a saludarme, hablamos poco tiempo pues enseguida fui reclamada por Mister Barrington.
Pero, ¿sabes qué querido diario? Al hablar con Paul me di cuenta que mis sentimientos hacia él han cambiado, le quiero y creo que siempre le querré, pero como al amigo de la infancia y no como al hombre con el que pensaba iba  a pasar el resto de mis días. Sentí un profundo alivio, vuelvo a ser libre.
El baile fue maravilloso, los invitados con máscaras de una singular y extraordinaria calidad: encajes, sedas y tules plagados de perlas, zafiros y diamantes, auténticas obras de arte, llevadas con gracia y estilo por las mujeres acostumbradas a esta tradición. Los hombres impresionaban con la elegancia de sus aderezos: las camisas de lorzas  con cuello bajo  y el puño doble donde colocar los gemelos de oro, esmaltes, brillantes…y con el fajín que, de seda, hacía juego con la pajarita.
Carmen y Nívea estaban guapísimas con sus vestidos y sus máscaras, Carmen representa la belleza racial, serena y morena de las mujeres latinas, estaba tan hermosa que tanto hombres como mujeres la admiran. Tiene además otra gran baza, su carácter, alegre, espontánea y vivaz.
Y Nívea fue capaz de olvidarse del trabajo y disfrutar de la velada, estaba realmente bonita con su vestido de encaje malva, es una mujer menuda de gran fortaleza mental, que siempre destaca por su elegancia.
17 de diciembre
Hoy  la jornada laboral fue agotadora, además se extendió mucho más de lo previsto pues hubo que acompañar a muchos de los personajes que se habían acercado a Londres para la recepción en la Embajada. Tengo material y contactos, ahora  a trabajar.
Aproveché para comprarle a mamá un chal bordado impresionante.
18 de diciembre
Día de compras, una locura,  a Roy le compré el manual del perfecto actor, espero que le guste. A papá unos gemelos muy delicados, a la abuela  un perfume, al abuelo un pañuelo para el cuello…
Estoy agotada, me voy a dormir.
7 de enero
Ya pasaron las navidades, fue maravilloso volver a casa.
Mamá me dijo que debía preparar mi habitación y tener en ella mi espacio, que era necesario sentir el lugar donde vivo ahora como mi hogar, eso sería bueno para mí. Así que con los bocetos de la habitación que Carmen había preparado empezamos a encargar todo lo necesario.
El cabecero de la cama tenía que ser un capitoné rosa, quería que fuese enmarcado en dorado y gris, se lo encargamos a Mr. Arthur que se comprometió para entregarlo en la primera quincena de enero. Su mujer Allison se implicó tanto en el trabajo que va a hacer la colcha en hilo bordada en el mismo rosa que el cabecero. Espero me guste.
No quiero mesitas de noche, encargué unas ménsulas rosas y doradas a un ebanista, me acompañó Susan  y así aprovechamos para pasar una buena tarde juntas.
Los abuelos sabiendo lo mucho que me gustan las pinturas de la artista Paula Del Valle me regalaron un cuadro para colocar encima de la cama. Es precioso, el fondo plata, los colores suaves y las  incrustaciones brillantes hacen de “El Mundo en Rosa”, una auténtica obra de arte.
11 de enero
Mucho trabajo.
En casa ya llegó el pintor: la pared irá en rosa palo con topos dorados, de momento parece que  me gusta.
Nívea me regaló un conjunto de bata y camisón precioso y me estaba esperando en la estación con una rosa. Es tan buena que la quiero un montón
12 de enero
Hoy llegó Carmen, venía arrebatadora, cargada de regalos y de ilusiones. Como sabe lo mucho que me gusta leer me trajo un libro de poemas de un compatriota suyo: Gustavo Adolfo Bécquer.
Ya estamos las tres en casa de nuevo.
15 de enero
Hoy no podía ni levantarme, pasamos media noche charlando, pero estamos contentas.
A las tres de la tarde llegaron los muebles
Ahora mi habitación está preparada, me gusta mucho, muchísimo. A Carmen y a Nívea también.
Mamá tenía razón, debo hacer del lugar donde estoy mi hogar, aunque siempre tendré presente  la casa de mi familia.
Soy feliz.

Agradecimientos:
A  Bristol por facilitar que Susan y Karen sean amigas
A Vec por el maravilloso libro de poemas que nos regaló, es perfecto
A Vendaval por la rosa  que de puro bien hecha desprende olor.
A Paula Del Valle  por entender el encargo y hacer un cuadro tan bonito.

domingo, 13 de marzo de 2011

La feria de miniaturas de Oviedo

Hoy os vamos a hablar de nuestra experiencia en la feria de miniaturas de Oviedo que se celebró ayer, el 12 de marzo de 2011.
El día amenazaba lluvia a primera hora de la mañana, pero como una madre buena fue solo eso: amenaza, no lució el sol y tampoco  hizo falta abrir el paraguas que llevábamos en el bolso junto con una libreta, bolígrafo, calculadora,…pesaba un quintal y hubo que cargar con el todo el día (la sesión de pesas en el gimnasio nos la ahorramos).
A las 9,30 estábamos en una cafetería de Oviedo, “El Café Oriental”, con una muñeca sentada en el centro de la mesa a modo de identificador pues nos disponíamos a tener una cita a ciegas  con unas compañeras  de afición que nunca habíamos visto. Y llegaron, Carolina (CarolinaC)  y Miriam (Vec), ilusionadas y con ganas de ver la feria que llevábamos esperando mucho tiempo.
El desayuno pasó entretenido y muy constructivo, nos dimos trucos, intercambiamos quejas sobre lo difícil que es hacer una buena foto y sin darnos casi ni cuenta llegó la hora de poder ver lo que nos esperaba. Tuvimos la suerte de entrar en la feria acompañadas por Carolina y Miriam,  durante toda la mañana seguimos en contacto, comentando lo que nos gustaba.
A la entrada de la sala del hotel estaba la mesa de LLerandi, organizadora del evento, plagada de buen gusto: vestidos, sombreros, corsés, sombrillas, bolsos…un aperitivo de lujo. Mª José, muy amable, nos contó el “sofoco” que pasó al tener que cambiar la feria de sitio después de haberla tenido anunciada en otro lugar, cosas que no se pueden prever y que ella solucionó de la mejor manera. Desde aquí queremos darle las gracias por  hacer realidad la ilusión de muchos artesanos miniaturistas de Asturias: disfrutar de una feria de estas características en nuestra región. Mil gracias.
A partir de ese momento la experiencia es difícil de explicar, las obras que los expositores presentaban eran miniaturas, pero nosotras nos sentimos liliputienses, todo era espectacular, con luz propia, de tamaño pequeño, muy pequeño, pero de una grandeza artística que sobrepasaba sus dimensiones.
Tuvimos la suerte de hablar con muchos de los artistas que allí estaban concentrados, todos virtuosos y humildes nos enseñaron sus obras y nos trasmitieron su pasión.
También nos encontramos con Itas, amiga del foro que conocimos en persona y nos mostró su buen hacer con el ganchillo.
Mª José Carabosse nos enseñó sus últimas obras y nos explicó el proceso de creación de sus muñecas, informándonos que estaba haciendo una colección de niños.
Tere Madiado, “Vuelta y cruz”, nos orientó en el uso de las telas y los hilos para conseguir  los bordados que ella hace, es imposible lograr tanta perfección,  es una experta del bordado.
Una mesa llena de plantas nos llamó poderosamente la atención, eran réplicas perfectas, en miniatura, de las plantas que decoran nuestras casas o los jardines de ciudades y pueblos. Conocimos a la artesana y entendimos como podía realizar aquellas obras, es una mujer de una belleza serena y espectacular que emana dulzura y amabilidad, Vendaval estaba nerviosa y no tenía ningún pudor en reconocerlo.
Juani, “Las minis de Edén”, exhibía una minis muy divertidas, las comidas que ella presentaba eran las mejores de la feria.
¿Qué deciros de las maletas y los bolsos de Panizo? Nada, está todo dicho, son admirables y maravillosos.
En el stand de Asturminis pudimos ver los muebles sin pintar que luego los artesanos decoran haciendo auténticas virguerías.
En  la mesa de “Beatrice´s miniaturas”  había un expositor que, como un bazar, mostraba jarrones de cristal y figuras de porcelana preciosas. Unos personajes de carácter muy bonitos, con vida propia y, a destacar por su realismo, un bebé en su primer llanto que parecía acabar de salir del vientre de su madre. Precioso.
“Mon y Mon” presentaban sus obras, pulcras, limpias, delicadas y perfectas. Muy bonitas.
“Las cosas de Meapunto” nos fascinaron, unos vestidos de punto maravillosos, además de muy bien presentados.
En cuanto a los muebles había de todo y para todos los gustos, Cristina Noriega y Cathaysa Cabrera con piezas únicas desbordaron nuestros sentidos.
“Miniaturas PQF” enseñaba unas obras muy pequeñas, divertidas, impresionantes, estupendas y extraordinarias.
En la mesa de “Taller Targioni” disfrutamos tanto de la atención y de la delicadeza de los artistas como de las obras que exponían: figuras y elementos de ornamentación increíbles.
Había expositores que traían material y herramientas para hacer miniaturas y nosotras hicimos acopio de instrumental de trabajo, el bolso cada vez pesaba más y la cartera cada vez menos…suerte que lo íbamos aligerando entregando a los expositores y a las compañeras de pasión y entretenimiento  unas tarjetas que con mucha ilusión habíamos hecho y  a las que “cosimos” un collar como detalle a tener con tod@s ell@s .
Y para remate ¿sabéis con quien tuvimos el honor de estar? Con FELI, un hombre encantador, artista, que vive lo que hace y lo disfruta, que es capaz de hacer sentir al que le escucha su pasión y entrega, estaba con su mujer, que es encantadora, y nos hicieron pasar un rato inolvidable.
A tod@s gracias, la experiencia fue perdurable y muy gratificante. Esperamos volver a repetir.





domingo, 6 de marzo de 2011

Las fotos de los primos

A pesar de vivir en Oviedo los recuerdos de la infancia siempre tienen el paisaje de la aldea como fondo, es curioso como los momentos vividos en nuestros primeros años se conservan intactos en nuestra memoria y nos hacen sonreír al volver la vista atrás.
Aquel verano de 1974 estábamos buena parte de los primos en casa de la abuela, los mayores se habían ido a celebrar la boda de un amigo del pueblo a Sevilla, y nos habían dejado al cargo de güelita y de la tía Soledad. Estábamos disfrutando de la experiencia: la güeli  y Sole  jugaban con nosotras y los bizcochos se horneaban en fuentes muy pequeñas para que cada  uno hiciese el suyo, por las tardes hacíamos excursiones (a recoger avellanas, a buscar flores, a nadar al rio…), no echábamos nada de menos a los papis, que en menos de una semana ya estaban de vuelta.
El tío Gera,  un aficionado a la tecnología, vino con una cámara de fotos Kodak Pocket Instamatic 60, y nos colocó a todos de modelos para hacernos fotos. ¡Lo que nos reímos  aquella tarde! Marta no quería lavarse la cara porque decía que ella era una troglodita y el barro la protegía, Alba no paraba quieta y provocaba con sus gestos las risas de los demás, Felipe estaba tan serio que parecía enfadado (no quería reírse porque le faltaban dos dientes), Violeta nos peinaba a todas, pero con tanto movimiento de “colócate aquí, colócate allí” ”ponte así, ponte asá” las coletas se deshacían y los lazos nos caían. Victoria, la más presumida, disfrutaba de la sesión fotográfica más que ninguna.
El tío Gera reveló las fotos y nos dio copias a todos, ahora las tenemos en nuestras casas y son un testimonio de nuestro pasado. Todos las conservamos y muchas veces nos reímos como aquel día añorando la inocencia que fuimos dejando por al camino.
Estas muñecas son las modelos que hoy plagian aquel momento. Esperamos que os gusten.