domingo, 6 de marzo de 2011

Las fotos de los primos

A pesar de vivir en Oviedo los recuerdos de la infancia siempre tienen el paisaje de la aldea como fondo, es curioso como los momentos vividos en nuestros primeros años se conservan intactos en nuestra memoria y nos hacen sonreír al volver la vista atrás.
Aquel verano de 1974 estábamos buena parte de los primos en casa de la abuela, los mayores se habían ido a celebrar la boda de un amigo del pueblo a Sevilla, y nos habían dejado al cargo de güelita y de la tía Soledad. Estábamos disfrutando de la experiencia: la güeli  y Sole  jugaban con nosotras y los bizcochos se horneaban en fuentes muy pequeñas para que cada  uno hiciese el suyo, por las tardes hacíamos excursiones (a recoger avellanas, a buscar flores, a nadar al rio…), no echábamos nada de menos a los papis, que en menos de una semana ya estaban de vuelta.
El tío Gera,  un aficionado a la tecnología, vino con una cámara de fotos Kodak Pocket Instamatic 60, y nos colocó a todos de modelos para hacernos fotos. ¡Lo que nos reímos  aquella tarde! Marta no quería lavarse la cara porque decía que ella era una troglodita y el barro la protegía, Alba no paraba quieta y provocaba con sus gestos las risas de los demás, Felipe estaba tan serio que parecía enfadado (no quería reírse porque le faltaban dos dientes), Violeta nos peinaba a todas, pero con tanto movimiento de “colócate aquí, colócate allí” ”ponte así, ponte asá” las coletas se deshacían y los lazos nos caían. Victoria, la más presumida, disfrutaba de la sesión fotográfica más que ninguna.
El tío Gera reveló las fotos y nos dio copias a todos, ahora las tenemos en nuestras casas y son un testimonio de nuestro pasado. Todos las conservamos y muchas veces nos reímos como aquel día añorando la inocencia que fuimos dejando por al camino.
Estas muñecas son las modelos que hoy plagian aquel momento. Esperamos que os gusten.