miércoles, 23 de febrero de 2011

La Consola

La llegada de los cuarenta sorprendió a Victoria con la cara llena de granos, que si una alergia, que si  estrés, que si…, unos decían que debía lavar la cara con infusiones de manzanilla, otros que poner mascarillas de miel y limón, otros que mejor de arcilla, todo consejos que no daban ningún resultado, así que lo mejor era pedir cita a un dermatólogo.
En la consulta del  doctor se encontró con una compañera de estudios  a la que hacía más de veinte años que no veía. ¡Qué alegría cuando se vieron!, Sira, muy expresiva y viendo aquel mapa que Victoria tenía en la cara, dijo “No has cambiado nada” a lo que Victoria respondió que ese no era su aspecto habitual, que durante los últimos dieciocho años no había tenido ni un solo grano, se rieron con gusto, ojala con los granos se quitasen las canas y las primeras arrugas.
Al pasar a consulta, el doctor, muy serio y profesional, estudió el rostro de Victoria y determinó:”Se trata de acné”. Victoria que estaba nerviosa y tenía ganas de desembarazarse de aquella careta que llevaba sufriendo los últimos días dijo “Ah!, que bien, acné juvenil” (al fin y al cabo su compañera le había dicho que no había cambiado nada), a lo que el dermatólogo que no tenía sentido del humor  contesta: “No, señora, es acné vulgar”. No había lugar a dudas, someterse a tratamiento y pensar que ya nada era producto de la juventud.
Lo bueno de aquel día fue reencontrar a Sira, seguimos en contacto, y ver la recepción de la consulta del doctor con una consola afrancesada en azul y dorado, preciosa.
Lo que os presentamos ahora es una consola parecida a la que hay en el consultorio médico, esperamos que os guste.


lunes, 21 de febrero de 2011

El Cochecito

Desde el día en que nos confirmó el embarazo disfrutamos de la buena nueva con todo el trajín de los preparativos, nuestra prima Pilar nos hizo participes a todos de aquella experiencia y todos colaboramos para que el bebé que venía en camino recibiese la mejor de las acogidas.
Las mujeres se pusieron mano a la obra: hay que hacer sábanas para la cuna, de la colcha que se encargue Marta que borda muy bien y los “chaquetinos”  que los haga Tina que son preciosos, la cuna y el cochecito que sea el regalo de los primos pequeños ¿os parece bien?, así que todos a comprar cuna y cochecito con una Pilar feliz que  asistía a aquel despliegue con la cara iluminada por la emoción  que sentía.
Los pequeños observábamos tanto bullicio a nuestro alrededor y estábamos ansiosos esperando el momento en que el bebé llegase, pensábamos  que iba a ser uno más de los nuestros, era emocionante cada vez que Pilar nos decía que pusiésemos la mano en su barriga para sentir al pequeño moverse, un día diez manitas a la vez se colocaron sobre su vientre para asombrados sonreír todos a una ante “el saludo desde dentro del bebé que tanto nos quería”. Estábamos seguros de que el bebé estaría encantado de formar parte de nuestra familia, creíamos que éramos muy afortunados porque hubiese decidido venir a nuestra casa.
El nacimiento de Paloma fue una tarde de primavera, todo anunciaba a vida, y nos hizo sentirnos los seres más felices  del mundo. Nosotras fuimos a conocer a la pequeña un domingo y la encontramos durmiendo plácidamente en el regazo de su madre; esa imagen de ternura nos acompaña siempre.
Durante la infancia de Paloma fuimos sus compañeras de juego, luego nos convertimos en sus “tutoras” en la adolescencia, con ella sufrimos los exámenes de la Universidad, la alegría de la licenciatura y los nervios al acceder al mundo laboral, y hoy nos ha dejado compartir con ella el día más grande de su existencia. Volvemos a sentir como el corazón salta de alegría al verla coger en su regazo a su bebé, un niño que viene para, como su madre, ser el centro de esta familia que le acoge con la misma esperanza e ilusión que hace treinta años recibió a su madre.

Este cochecito que os enseñamos se parece más  al de Paloma que al de su hijo Diego, ¡cómo cambian las cosas!, el nuevo cochecito debe tener hasta airbag…