lunes, 14 de marzo de 2011

La Habitación de Karen

15 de diciembre
La llegada al baile me provocó un fuerte impacto y no precisamente por el lujo que allí había, si no porque al llegar me encontré con la única persona a la que pensaba no iba a querer ver nunca más: Paul, estaba impecable con su esmoquin y su máscara, como un adonis griego. Nada mas verme me mostró su mejor sonrisa y se acercó a saludarme, hablamos poco tiempo pues enseguida fui reclamada por Mister Barrington.
Pero, ¿sabes qué querido diario? Al hablar con Paul me di cuenta que mis sentimientos hacia él han cambiado, le quiero y creo que siempre le querré, pero como al amigo de la infancia y no como al hombre con el que pensaba iba  a pasar el resto de mis días. Sentí un profundo alivio, vuelvo a ser libre.
El baile fue maravilloso, los invitados con máscaras de una singular y extraordinaria calidad: encajes, sedas y tules plagados de perlas, zafiros y diamantes, auténticas obras de arte, llevadas con gracia y estilo por las mujeres acostumbradas a esta tradición. Los hombres impresionaban con la elegancia de sus aderezos: las camisas de lorzas  con cuello bajo  y el puño doble donde colocar los gemelos de oro, esmaltes, brillantes…y con el fajín que, de seda, hacía juego con la pajarita.
Carmen y Nívea estaban guapísimas con sus vestidos y sus máscaras, Carmen representa la belleza racial, serena y morena de las mujeres latinas, estaba tan hermosa que tanto hombres como mujeres la admiran. Tiene además otra gran baza, su carácter, alegre, espontánea y vivaz.
Y Nívea fue capaz de olvidarse del trabajo y disfrutar de la velada, estaba realmente bonita con su vestido de encaje malva, es una mujer menuda de gran fortaleza mental, que siempre destaca por su elegancia.
17 de diciembre
Hoy  la jornada laboral fue agotadora, además se extendió mucho más de lo previsto pues hubo que acompañar a muchos de los personajes que se habían acercado a Londres para la recepción en la Embajada. Tengo material y contactos, ahora  a trabajar.
Aproveché para comprarle a mamá un chal bordado impresionante.
18 de diciembre
Día de compras, una locura,  a Roy le compré el manual del perfecto actor, espero que le guste. A papá unos gemelos muy delicados, a la abuela  un perfume, al abuelo un pañuelo para el cuello…
Estoy agotada, me voy a dormir.
7 de enero
Ya pasaron las navidades, fue maravilloso volver a casa.
Mamá me dijo que debía preparar mi habitación y tener en ella mi espacio, que era necesario sentir el lugar donde vivo ahora como mi hogar, eso sería bueno para mí. Así que con los bocetos de la habitación que Carmen había preparado empezamos a encargar todo lo necesario.
El cabecero de la cama tenía que ser un capitoné rosa, quería que fuese enmarcado en dorado y gris, se lo encargamos a Mr. Arthur que se comprometió para entregarlo en la primera quincena de enero. Su mujer Allison se implicó tanto en el trabajo que va a hacer la colcha en hilo bordada en el mismo rosa que el cabecero. Espero me guste.
No quiero mesitas de noche, encargué unas ménsulas rosas y doradas a un ebanista, me acompañó Susan  y así aprovechamos para pasar una buena tarde juntas.
Los abuelos sabiendo lo mucho que me gustan las pinturas de la artista Paula Del Valle me regalaron un cuadro para colocar encima de la cama. Es precioso, el fondo plata, los colores suaves y las  incrustaciones brillantes hacen de “El Mundo en Rosa”, una auténtica obra de arte.
11 de enero
Mucho trabajo.
En casa ya llegó el pintor: la pared irá en rosa palo con topos dorados, de momento parece que  me gusta.
Nívea me regaló un conjunto de bata y camisón precioso y me estaba esperando en la estación con una rosa. Es tan buena que la quiero un montón
12 de enero
Hoy llegó Carmen, venía arrebatadora, cargada de regalos y de ilusiones. Como sabe lo mucho que me gusta leer me trajo un libro de poemas de un compatriota suyo: Gustavo Adolfo Bécquer.
Ya estamos las tres en casa de nuevo.
15 de enero
Hoy no podía ni levantarme, pasamos media noche charlando, pero estamos contentas.
A las tres de la tarde llegaron los muebles
Ahora mi habitación está preparada, me gusta mucho, muchísimo. A Carmen y a Nívea también.
Mamá tenía razón, debo hacer del lugar donde estoy mi hogar, aunque siempre tendré presente  la casa de mi familia.
Soy feliz.

Agradecimientos:
A  Bristol por facilitar que Susan y Karen sean amigas
A Vec por el maravilloso libro de poemas que nos regaló, es perfecto
A Vendaval por la rosa  que de puro bien hecha desprende olor.
A Paula Del Valle  por entender el encargo y hacer un cuadro tan bonito.

6 comentarios:

  1. Una descripción increíble, antes de ver las fotos ya tenia una idea clara de como era la habitación y las fotos confirman lo bonita que es. Un saludo, Eva

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  2. Precioso relato. La habitación me encanta

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  3. ¡Ole, ole y ole! ¡vaya colcha, vaya libro, vaya rosa, vaya habitación, vaya historia... y vaya cuadro! He tenido que ponerme un caldero debajo para no llenar el suelo de babas, jejejejeje.
    Bonito de verdad.
    Besines

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  4. Precioso blog, he pasado un rato muy agradable. Gracias

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  5. Me encanta la cama, la colcha, las mesillas, el cuadro, el libro, la rosa en definitiva el conjunto es precioso. Besos

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  6. la habitación genial, y las entradas del diario me están enganchando casi tanto como tus trabajos.
    un abrazo

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