martes, 15 de febrero de 2011

Sillón

¿Cómo se puede tener en la retina un viejo sillón decapado que estaba en un rincón del salón de la abuela siempre con unas agujas de tejer “pinchadas “en un ovillo de lana? Seguramente porque la abuela pasaba allí muchas horas y nosotras  a sus pies disfrutando de sus anécdotas y de su risa, recortando mariquitas, peinando a las muñecas, bordando sábanas para la cuna de los muñecos…viviendo la infancia, vacunándonos con el  amor que cura y protege en la vida de los sinsabores que en algún momento pueden importunarnos.
Cuando nosotras nos sentábamos en el sillón nos sentíamos importantes, estábamos en el lugar de mando, llevábamos el timón. Pero nunca como güelita, ella lo hacía sin histrionismos, con suavidad, sin que nos enterásemos,   casi  como sin querer…pero queriendo. Sabía lo que hacía,  nos enseñaba la historia de su vida y de los suyos: la nuestra, nuestro pasado, el punto del que partíamos, así sabíamos quienes éramos y ya solo nos quedaba por decidir a donde queríamos ir y quienes queríamos ser. ¡Toda una aventura!
Cómo nos gustaría poder compartir con güelita el presente, poder enseñarle nuestros logros, que viese en lo que nos hemos convertido, que compartiese con nosotras nuestra familia, ¡que orgullosa estaría!
Os dejamos las fotos de nuestro mini-sillón. ¿Os gusta?

1 comentario:

  1. que coses tan bonitas teneis por aqui!! y que entrañable lo que contais!! gracias por compartirlo!!
    saludos de otra asturiana!!

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