lunes, 21 de febrero de 2011

El Cochecito

Desde el día en que nos confirmó el embarazo disfrutamos de la buena nueva con todo el trajín de los preparativos, nuestra prima Pilar nos hizo participes a todos de aquella experiencia y todos colaboramos para que el bebé que venía en camino recibiese la mejor de las acogidas.
Las mujeres se pusieron mano a la obra: hay que hacer sábanas para la cuna, de la colcha que se encargue Marta que borda muy bien y los “chaquetinos”  que los haga Tina que son preciosos, la cuna y el cochecito que sea el regalo de los primos pequeños ¿os parece bien?, así que todos a comprar cuna y cochecito con una Pilar feliz que  asistía a aquel despliegue con la cara iluminada por la emoción  que sentía.
Los pequeños observábamos tanto bullicio a nuestro alrededor y estábamos ansiosos esperando el momento en que el bebé llegase, pensábamos  que iba a ser uno más de los nuestros, era emocionante cada vez que Pilar nos decía que pusiésemos la mano en su barriga para sentir al pequeño moverse, un día diez manitas a la vez se colocaron sobre su vientre para asombrados sonreír todos a una ante “el saludo desde dentro del bebé que tanto nos quería”. Estábamos seguros de que el bebé estaría encantado de formar parte de nuestra familia, creíamos que éramos muy afortunados porque hubiese decidido venir a nuestra casa.
El nacimiento de Paloma fue una tarde de primavera, todo anunciaba a vida, y nos hizo sentirnos los seres más felices  del mundo. Nosotras fuimos a conocer a la pequeña un domingo y la encontramos durmiendo plácidamente en el regazo de su madre; esa imagen de ternura nos acompaña siempre.
Durante la infancia de Paloma fuimos sus compañeras de juego, luego nos convertimos en sus “tutoras” en la adolescencia, con ella sufrimos los exámenes de la Universidad, la alegría de la licenciatura y los nervios al acceder al mundo laboral, y hoy nos ha dejado compartir con ella el día más grande de su existencia. Volvemos a sentir como el corazón salta de alegría al verla coger en su regazo a su bebé, un niño que viene para, como su madre, ser el centro de esta familia que le acoge con la misma esperanza e ilusión que hace treinta años recibió a su madre.

Este cochecito que os enseñamos se parece más  al de Paloma que al de su hijo Diego, ¡cómo cambian las cosas!, el nuevo cochecito debe tener hasta airbag…

5 comentarios:

  1. Felicidades¡¡¡ es un cochecito precioso¡¡¡la maternidad es lo mas preciado y precioso que posee cualquier mujer¡¡¡¡

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  2. Bonito coche y bonita historia.
    Besines.

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  3. Aiiins que me he emocionado!!! El cochecito es muy bonito.

    Besitos

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  4. Es un cochecito precioso. Y desde luego las cosas cambian un montón. Besos

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  5. Precioso el cochecito,me encanta como haces tus entradas al blog son muy originales.
    Un beso

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